|
Desde hace más de cuatro milenios, en las
estribaciones de la Cordillera de los Andes, se
domesticó y cultivó un arbusto considerado hoy, por
mucha gente, “sagrado”, “santo” o simplemente
“poderoso”. Inal Mama es el nombre ritual de la
planta de coca entre los aymaras, y con éste y otros
nombres la hoja se consume desde la antigüedad, en
diversas culturas indígenas de América tropical. El
ciclo ceremonial y la vida social de estos pueblos
hacen de la coca y de otras plantas maestras de la
farmacopea nativa, elementos vitales en la
reproducción cultural de nuestras sociedades. Hoy en
día, este consumo ha irradiado a vastos sectores de
la clase media y alta de la población que, atraída
por los valores curativos de la planta y por su nexo
con la identidad y el paisaje, la utilizan
crecientemente, en una variedad de formas e
introduciendo nuevas etiquetas y gustos.
Tanto en Bolivia-Qullasuyu como en diversas culturas
de América, la hoja de coca se akhullika, coquea o
mambea para socializar colectivamente en las fiestas
y rituales de un nutrido calendario popular, urbano
y rural, de claro sello intercultural. El lubricante
social más conspicuo en estas ceremonias es la hoja
de coca. Entre las poblaciones rurales y en amplias
capas de migrantes y mestizos andinos urbanos, Inal
Mama es invocada como divinidad femenina que
facilita la interacción social, la comunicación y el
respeto entre la sociedad y la naturaleza. La mesa
ritual es una ofrenda de coca y varios otros
productos, que son ceremoniosamente colocados en un
plato de papel, sobre un círculo verde de hojas
escogidas, antes de quemar la ofrenda en una fogata
al aire libre. Este sacramento central de la cultura
andina se denomina wajt’a o luxt’a, el
acto de entregar o “alcanzar” el plato a las
divinidades de la Cordillera, acción cada vez más
practicada por el mundo mestizo-urbano.
Los usos alimentarios de la coca son también
evidentes a través del simple hecho de que la dieta
del poblador andino a lo largo de la historia, ha
sido rica en carbohidratos y proteínas vegetales,
pero pobre en proteínas animales y en vitaminas y
minerales de origen vegetal. La hoja de coca ha sido
entonces una suerte de tónico multivitamínico
poderoso, que proporcionó todos los complementos
vegetales a la dieta, además de catorce alcaloides
que ayudan a la adaptación a las alturas y a
múltiples otras funciones del organismo. Todos estos
beneficios han sido velados y encubiertos por una
campaña insidiosa, que reduce los múltiples
compuestos de la hoja a una sola sustancia: la
cocaína. La asociación coca y cocaína no es sólo
reduccionista, sino contraria a toda evidencia
científica, como lo demuestra un estudio hasta ahora
insuperado de la Universidad de Harvard, realizado
en 1974. La visión reduccionista de la coca se
sustenta en lo que algunos investigadores llaman la
falacia fármacocéntrica (que reduce la
complejidad orgánica de la naturaleza a un solo
fármaco o “principio activo”) de la bioquímica y la
biomedicina. Nociones como estas son centrales en la
campaña interesada que han lanzado las compañías
farmacéuticas y estados del norte del planeta, para
restringir y bloquear los mercados regionales y
mundiales a los productos alimentarios y medicinales
de la hoja de coca, apoyándose en razones totalmente
insostenibles.
La transmisión de mando del día 22 de enero es una
oportunidad excepcional para abrir el debate en
torno a la despenalización internacional de la hoja
de coca. Inaugura también un período intenso de
formulación de propuestas para la Asamblea
Constituyente, ahora sí integrada plenamente a la
voluntad política del Estado boliviano. Los
lineamientos de la política del Movimiento Al
Socialismo en torno a la hoja de coca han sido
claros y se basan en el contundente argumento de que
la coca no es cocaína (ver las declaraciones del
hermano Evo Morales en nuestra página web).
La Campaña Coca
y Soberanía (ver
www.cocasoberania.org) se adhiere a las
propuestas del presidente electo de Bolivia, y se
inscribe en el proyecto común de esclarecer estas
cuestiones ante la opinión pública mundial,
organizar un amplio frente de países aliados para
reformar las leyes vigentes y ejercitar una política
soberana en torno a la hoja de coca. La Feria de la
Coca y Soberanía (Plaza Alonso de Mendoza, 18 al 23
de enero), junto a la exposición de arte y el ciclo
de cine y video (Tambo Kirkincho), será nuestro
pequeño aporte a la demostración práctica de la
validez que pueden tener estas definiciones
preliminares de política estatal.
Dionicio Nuñez Tangara.
Diputado Uninominal Saliente del MAS, (zona de los
Yungas, La Paz)
Silvia Rivera Cusicanqui.
Profesora Emérita, Carrera de Sociología, UMSA.
Filomena Nina Huarcacho
Ruth Flores Pinaya
Lucila Criales Burgos
Miembras del Directorio del THOA
Félix Patzi Paco.
Director del IDIS-UMSA
Antonio Peredo Leigue.
Senador Electo del MAS por La Paz.
Germán Choque.
Diputado Saliente del MIP.
Pablo Groux
Oficial Mayor de Culturas, GMLP
ir arriba |