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El requerimiento forma parte
de su campaña en favor de la
despenalización del cultivo
de coca, que desde la década
del 60 integra la lista de
sustancias prohibidas por la
Organización de las Naciones
Unidas (ONU), por ser la
materia prima para la
elaboración de cocaína.
La solicitud se inscribe,
además, en el proyecto
oficial de revalorización de
la hoja de coca y de
demostración, por conductos
persuasivos, de que no es
dañina para la salud humana.
El líder cocalero y
presidente del vecino país
explicó que la coca tiene un
amplio consumo en regiones
de la Argentina donde no
está penalizada,aunque su
comercio es restringido.
En efecto, en las provincias
del norte se masca y se
consume coca, aunque no es
posible comprar la hoja
libremente, por lo cual se
la ingresa de contrabando.
Conocida la iniciativa,
especialmente en Salta y en
Jujuy, no son pocos quienes
sostienen que legalizar la
exportación de las hojas de
coca sería una manera
razonable de acabar con su
contrabando desde Bolivia
hacia la Argentina.
Además, se menciona que se
podría tener un control de
cuánto se produce y
distribuye, ya que en la
actualidad no hay datos
estadísticos ni una idea de
cuánto se comercializa. Por
su parte, el ex diputado
nacional Juan Carlos
Castiella, autor, redactor y
defensor del artículo 15 de
la ley 23.737 sobre tráfico
y tenencia de
estupefacientes -consumo de
hojas de coca-, calificó la
propuesta del presidente
boliviano como "plausible
aunque, no exenta de grandes
dificultades".
En este sentido, el
presidente de la Cámara de
Diputados de Salta, Manuel
Santiago Godoy, señaló que
si se permitiera exportar
las hojas de coca como otras
mercaderías "no sólo sería
mucho más barata sino que
toda la cadena de
comercialización podría ser
controlada. Para ello
debería disponerse de un
registro como el que rige
para los precursores
químicos, para evitar su
desvío al narcotráfico".
Es en este último aspecto en
el cual las autoridades
argentinas deben poner
especial atención al momento
de decidir sobre el
ofrecimiento que realizará
el presidente Morales.Si
bien es cierto que la norma
sobre estupefacientes
establece en su artículo 15
que "la tenencia y consumo
de hojas de coca en estado
natural, destinada a la
práctica del coqueo o
masticación o a su empleo
como infusión, no será
considerada como tenencia o
consumo de estupefacientes"
y que, además, la coca
constituye un elemento
importante, cuando no
indispensable, en los
hábitos de un significativo
número de personas que
habitan en su gran mayoría
en el norte argentino,
también lo es que si el
destino de las hojas de coca
no es controlado
adecuadamente, éstas pueden
ir directamente al
narcotráfico.
Eso es lo que ocurre en
Bolivia, como recientemente
lo admitió el responsable de
la Dirección General de la
Coca (Digeco), al señalar
que un porcentaje de la
producción de coca se desvía
para fines ilícitos.
La coca no es cocaína, pero
es su materia prima
insustituible.Si la
Argentina decide aceptar el
ofrecimiento de Evo Morales,
previa consulta con las
áreas de incumbencia,
debería asegurarse de
disponer los controles y
registros necesarios para
impedir que las hojas de
coca tengan un destino
diferente del previsto por
las autoridades• |