El
Parlamento Europeo pide que se promueva
el uso legal de las sustancias derivadas
de la hoja de coca y del opio afgano
como forma de lucha contra el
narcotráfico.
Ensalada de hoja de coca -recomendación
del presidente peruano Alan García-, té
de coca para pasar la tarde al sol,
cremas antiarrugas a base de coca o
barritas energéticas de coca para
alpinistas. Todo este podría ser
legal.
Colombia podría dejar de fumigar
plantaciones de coca y Bolivia -su
presidente Evo Morales se habrá llevado
una alegría- comenzar a exportar
legalmente su producción si los
gobiernos aceptan un informe aprobado
por una aplastante mayoría -600 votos a
favor y 35 en contra, izquierda y
derecha unidas- por el Parlamento
Europeo.
Aunque el Europarlamento no puede
imponer políticas el resultado de la
votación es un contundente indicador
político. Los eurodiputados apoyaron
masivamente un texto del italiano Giusto
Catania, del grupo Izquierda Unitaria
Europea, en el que se respalda a las
organizaciones que se dedican a promover
la reconversión de los cultivos de
coca y de opio afgano para generar
productos de uso farmacéutico,
siempre que esas sustancias estén
"sometidas constantemente al control más
estricto".
Catania, defendió su trabajo diciendo
que la coca "no es cocaína, es una
planta con muchos usos, también
terapéuticos, por lo que hay que
promover su comercialización con vistas
a elaborar sustancias legales, ayudando
a muchos campesinos".
La hoja de coca -o Erythroxulum coca,
según su nombre científico- se cultiva
desde hace siglos y es parte de la
cultura de muchos pueblos indígenas de
varios países de América Latina, la
Argentina entre ellos. La cocaína,
según el informe del Parlamento Europeo,
constituye "menos del 1%" del contenido
de la hoja de coca, que contiene
otras sustancias alcaloides proclives a
ser utilizadas legalmente para la
producción de compuestos
farmacéuticos.El informe pide a la
Comisión Europea y a los 27 gobiernos de
los países miembros que promuevan ese
uso terapéutico en marcos estrictamente
legales. Catania, en su documento,
recomienda que se fomenten proyectos
piloto que intentan convertir las
ilegales producciones afganas de opio en
cultivos dedicados a la generación de
opiáceos legales como la morfina,
limitando así las exportaciones ilegales
de opio, que además de acabar
vendiéndose en las calles europeas como
heroína, financian en Afganistán a
terroristas y talibanes.
La Eurocámara respaldó el papel
"fundamental" de la sociedad civil en
las políticas contra la drogadicción y
de ayuda a los adictos. Y destacó la
labor que hacen ONG's, asociaciones
profesionales y de padres de escolares,
así como las distintas iglesias y
comunidades religiosas.
Los eurodiputados también hicieron con
este informe un llamamiento a los medios
de comunicación para que difundan
información científica sobre los riesgos
del consumo de drogas.
El informe también pide a la UE que, en
su política exterior, aplique una
estrategia sobre drogas "que tenga un
impacto sostenible, tangible y práctico
en las regiones productoras". Además,
exige a la Comisión Europea que
verifique que su apoyo a la lucha contra
las plantaciones ilegales de adormidera
afgana, mediante fumigaciones, "no
sea perjudicial para los humanos, los
animales o el medio ambiente". Así,
estima que deben elaborarse estudios que
analicen la situación geopolítica y los
flujos económicos derivados del comercio
internacional de drogas para así
combatir mejor esta lacra.