Los
hechos
Tengo
en
mis
manos
copia
de
dos
documentos
que
comprueban
que
el
Ejecutivo
ha
decidido
ilegalizar
la
industria
alternativa
de
la
hoja
de
coca.
El
primer
documento
es
el
oficio
2300
del
14
de
setiembre
de
este
año.
Se
trata
de
una
carta
que
dirige
FONAFE
a
ENACO.
Antes
de
enredarnos
con
tantas
siglas
conviene
precisar
que
el
Fondo
Nacional
de
Financiamiento
de
la
Actividad
Empresarial
del
Estado
(FONAFE)
es
la
entidad
“encargada
de
normar
y
dirigir
la
actividad
empresarial
del
Estado”
y
depende
del
Ministerio
de
Economía
y
Finanzas
(MEF).
Es
decir,
son
los
mandamases
de
todas
las
empresas
públicas
y
dependen
del
Ejecutivo.
Por
su
parte
la
Empresa
Nacional
de
la
Coca
(ENACO)
es
una
de
estas
empresas
propiedad
del
Estado,
la
única
autorizada
para
comprar
hoja
de
coca
a
los
campesinos
y
para
venderla
a
los
privados
que
quieran
comercializar
productos
hechos
a
base
de
esta
planta.
La
carta
dice
lo
siguiente:
“ENACO
puede
producir
y
comercializar
productos
derivados
de
la
hoja
de
coca
que
tengan
fines
exclusivamente
médicos
o
científicos;
o en
su
defecto
productos
derivados
que
no
contengan
ningún
tipo
de
alcaloide”.
¿Qué
quiere
decir
esto?
¿Cómo
se
come?
¿A
qué
va
Martín
Alfonso
Sifuentes,
director
ejecutivo
de
FONAFE,
cuando
le
envía
esta
carta
a la
empresa
que
tiene
el
monopolio
legal
de
la
coca?
Para
entender
los
alcalces
de
esta
“precisión”
o,
más
bien,
de
esta
orden
que
el
Gobierno
le
ha
dado
a
ENACO,
conviene
mencionar
el
segundo
documento
que
tenemos
en
manos.
Se
trata
de
otra
carta,
remitida
esta
vez
por
la
Dirección
General
de
Salud
Ambiental
(DIGESA,
dependiente
del
Ministerio
de
Salud)
a la
empresa
“Agroindustrial
Nueva
Vida”.
Esta
empresa
había
solicitado
que
se
apruebe
el
registro
sanitario
de
un
producto
que
quería
empezar
a
comercializar:
la
harina
o
polvo
de
hojas
de
coca
micropulverizadas.
¿Cuál
es
la
respuesta
de
DIGESA?
La
siguiente:
“actualmente
se
viene
elaborando
la
resolución
de
salud
que
regulará
los
productos
derivados
de
hoja
de
coca
(...)
y
entre
las
consideraciones
se
tiene
la
no
inscripción
de
la
harina
de
hoja
de
coca,
por
lo
cual
no
es
posible
el
registro
de
su
producto;
respecto
a
los
ya
emitidos
serán
sujetos
a
cancelación”.
Así
de
simple.
La
guerra
“contra
las
drogas”
(en
realidad,
la
guerra
contra
la
hoja
de
coca)
se
ha
trasladado
al
campo
comercial:
ahora
se
trata
de
erradicar
ya
no
solo
los
cultivos,
sino
la
venta
de
un
producto
que
se
había
popularizado
rápidamente
por
sus
cualidades
medicinales
y
alimenticias:
la
harina
de
coca.
No
hay
pierde:
ENACO
no
la
producirá
y
DIGESA
no
permitirá
que
privados
la
produzcan.
Pero
el
efecto
no
será
solo
la
desaparición
del
mercado
legal
para
este
derivado,
sino
para
casi
toda
la
industria
alternativa
que
tiene
en
la
harina
de
coca
su
principal
insumo:
galletas,
panetones,
turrones,
entre
otros.
¿Qué
hay
detrás?
La
carta
de
FONAFE
señala
que
estas
medidas
surgen
tras
reuniones
que
se
habrían
llevado
a
cabo
entre
esta
entidad
y
ENACO,
Devida
(la
institución
“antidrogas”)
y
los
Ministerios
de
Salud
y de
Relaciones
Exteriores.
Ambas
cartas
citan
como
argumento
para
esta
medida
la
famosa
Convención
Única
de
Estupefacientes
de
Naciones
Unidas
de
1961.
El
artículo
27
de
dicha
convención
dice
a la
letra:
“se
autoriza
el
uso
de
la
hoja
de
coca
para
preparación
de
agentes
saborizantes
que
no
contengan
ningún
alcaloide”.
La
harina
o
polvo
de
hojas
de
coca
micropulverizadas,
al
no
ser
otra
cosa
que
la
hoja
de
coca
entera,
tostada
y
molida,
contiene
los
catorce
alcaloides
de
la
coca,
incluída
la
cocaína,
en
las
pequeñas
proporciones
que
nos
ofrece
la
naturaleza.
Pero
esto
basta
para
que
las
Naciones
Unidas
prohiban
su
circulación.
Sin
embargo,
hay
un
detalle
más,
bastante
esclarecedor.
La
carta
de
FONAFE
incluye
un
último
párrafo
donde
afirma
que
“la
participación
y el
cumplimiento
del
Gobierno
del
Perú
de
los
citados
Convenios
contribuyen
a la
obtención
de
apoyo
técnico
y
económico
para
la
lucha
nacional
contra
el
narcotráfico
y
para
el
desarrollo
del
país”.
Es
decir,
esta
medida
no
es
gratuita:
hay
presiones
internacionales
detrás.
¿De
dónde
pueden
venir
estas
presiones?
No
de
Europa,
seguramente,
que
tiene
una
postura
bastante
mas
abierta
en
este
tema.
Con
toda
probabilidad
de
trata
de
presiones
de
EEUU,
el
país
que,
no
se
sabe
si
por
ignorancia
o
por
negocio,
está
más
interesado
en
esta
“guerra”
contra
las
“drogas”.
¿Ha
habido
recientemente
alguna
oportunidad
para
que
EEUU
pueda
presionar
al
Gobierno?
Nuestras
fuentes
aseguran
que
esta
prohibición
formaría
parte
de
las
condicionalidades
vinculadas
a la
aprobación
del
Tratado
de
Libre
Comercio
(TLC).
Las
respuestas
Los
consumidores,
los
productores
y
los
comercializadores
se
encuentran
muy
preocupados
ante
esta
situación.
Hace
pocos
días
enviaron
una
carta
a la
Defensoría
del
Pueblo
para
solicitarle
una
reunión
en
la
que
se
aborde
este
tema.
La
carta
la
firmaron
el
doctor
Sacha
Barrio
por
parte
de
la
Asociación
Peruana
de
la
Hoja
de
Coca
(APEHCOCA),
Manuel
Seminario
de
la
empresa
Maná
Integral,
Pedro
Pablo
Pérez
Baylón
por
parte
de
los
gremios
cocaleros
agrupados
en
la
CONPACCP,
y
reconocidos
estudiosos
como
Baldomero
Cáceres.
Hablamos
con
Manuel
Seminario,
quien
nos
explica.
“En
la
carta
de
DIGESA
son
claros
al
decir
que
los
permisos
a
las
personas
que
tenemos
autorización
sanitaria
van
a
ser
suspendidos.
Entonces
todos
nos
convertiríamos
en
ilegales
. ¿Sabes
lo
que
le
pasa
a
una
empresa
cuando
te
cierran
el
circuito
de
un
día
para
otro?
Te
llevan
a la
quiebra”.
Además,
Manuel
nos
explicó
que
no
tiene
sentido
prohibir
la
venta
de
harina
de
coca
y
seguir
permitiendo
la
circulación
de
los
mates
filtrantes,
porque
el
proceso
de
fabricación
es
el
mismo:
“Si
tú
mueles
la
hoja
con
una
saranda
gruesa
te
sale
el
filtrante
y si
lo
mueles
con
una
saranda
fina
te
sale
la
harina...
es
lo
mismo,
estamos
hablando
del
mismo
alimento
que
va a
tener
por
supuesto
alcaloides.
Esta
orden
es
inconsistente,
no
tiene
ni
pies
ni
cabeza.
¿Cual
es
la
diferencia?
La
molienda,
no
hay
otro
ingrediente
mas...”.
Por
último,
Manuel
nos
puso
sobre
aviso
al
contarnos
que
lo
mismo
ha
ocurrido
en
Colombia,
donde
el
Gobierno
mandó
decomisar
todos
los
productos
de
la
empresa
Coca
Nasa,
que
fabricaba
la
gaseosa
CocaSek,
así
como
filtrantes,
herina,
turrones
y
otros.
La
empresa,
con
7
años
en
el
mercado,
fue
llevada
de
manera
forzosa
a la
quiebra.
Los
verdaderos
frutos
de
la
coca
¿A
quién
beneficia
y a
quién
perjudica
esta
medida?
En
primer
lugar,
¿favorece
de
alguna
manera
a la
dichosa
“lucha
antidrogas”?
No,
porque
ilegalizar
los
productos
alternativos
(que
tienen
tan
buena
acogida)
solo
significa
más
hojas
a
disposición
del
narcotráfico.
Al
desaparecer
un
mercado
alternativo,
al
campesino
solo
le
van
a
quedar
las
opciones
de
siempre:
por
un
lado
ENACO,
que
le
está
pagando
cerca
de
dos
soles
el
kilo
de
hoja,
y
por
el
otro
el
narco,
que
le
paga
hasta
diez
soles.
Pero
con
el
crecimiento
de
la
industria
alternativa,
el
productor
cocalero
puede
vender
directamente
la
harina
de
coca
en
el
mercado
hasta
a
cien
soles
el
kilo,
que
es
su
precio
promedio.
Es
decir,
con
esta
medida
el
único
beneficiado
es
el
narcotráfico,
y el
primer
perjudicado
es
el
campesino
cocalero.
Además,
salimos
perjudicados
los
consumidores
de
harina,
y
los
comercializadores.
Cabe
anotar,
por
último,
que
un
reciente
trabajo
de
la
Unidad
de
Post
Grado
de
la
Facultad
de
Medicina
de
la
Universidad
de
San
Marcos
ha
concluido
lo
siguiente:
“La
harina
de
coca
es
una
excelente
fuente
de
calcio
de
origen
vegetal
y de
fácil
comercialización,
ya
que
no
requiere
cuidados
como
la
espinaca
y el
brócoli.
El
consumo
de
la
harina
de
coca
por
vía
oral
garantiza
la
depuración
de
los
alcaloides
por
la
saliva,
jugos
gástricos
e
intestinales.
La
aceptación
ancestral
de
su
consumo
facilitaría
la
prescripción
de
la
harina
de
coca
como
complemento
nutricional
para
incremento
de
ingesta
de
calcio”.
Los
autores
de
la
investigación
son
las
doctoras
Cecilia
Melba,
Victoria
Pumacahua
y
María
Luisa
Véliz.
Así
que,
desde
aquí,
solo
nos
queda
(por
el
momento)
hacer
la
denuncia
y
pedirle
a
Alan
García
que
no
sea
como
el
perro
del
hortelano,
que
no
chaccha
ni
deja
chacchar.