Otra
vez
los
cocaleros
mueven
los
Andes
(Pedro
Arenas)
Oposición
a la
erradicación
de
cultivos
en
Perú
y
movilizaciones
de
cocaleros
en
Colombia.
Durante
estos
días
los
cultivadores
de
coca
de
Perú
y
Colombia
en
particular
han
vuelto
a
estar
en
los
medios
de
comunicación,
pues
sus
acciones
han
dado
de
que
hablar.
Por
una
parte
están
los
cocaleros
de
la
región
de
Tocache,
Tingo
María
y
Huanuco
en
Perú
que
se
oponen
a
los
planes
de
erradicación
de
sus
cultivos
por
parte
del
gobierno
de
Alan
García
que
ha
prometido
incluso
bombardear
las
pistas
clandestinas
y
las
pozas
donde
se
macera
la
hoja
para
procesar
luego
la
pasta
base.
Ante
los
planes
de
erradicación
las
federaciones
de
cocaleros
han
obligado
hace
ya
unos
días
al
gobierno
a
firmar
un
Acta
en
la
que
se
compromete
a
suspender
la
erradicación
hasta
tanto
no
se
haga
un
empadronamiento
y se
inicien
programas
de
desarrollo
alternativo.
De
otra
parte
en
otra
región
de
la
amazonia
peruana,
una
central
de
productoresmás
radical
ha
dicho
que
no
permitirá
ningún
tipo
de
erradicación
y
tampoco
el
empadronamiento
por
lo
que
se
han
movilizado
miles
de
labriegos
que
ahora
bloquean
carreteras
de
Huanuco
al
tiempo
que
levantan
la
consigna
de
"coca
o
muerte".
Mientras
tanto,
en
Colombia
cerca
de
cuatro
mil
productores
de
coca
están
en "movilizacion
permanente"
en
la
zona
urbana
de
la
Dorada
en
San
Miguel
Putumayo,
reivindicando
que
siembran
coca
y
que
viven
de
ella
y
que
las
fumigaciones
aéreas
que
aplica
el
gobierno
de
Uribe
Velez
los
esta
matando
de
hambre
porque
dichas
operaciones
arrasan
hasta
con
los
cultivos
de
pancoger
de
que
se
alimentan
sus
familias.
Muy
cerca,
en
Nariño
los
habitantes
de
los
municipios
de
El
Charco
y La
Tola
ubicados
en
el
litoral
pacífico
y de
predominancia
afrodescendiente
se
ven
forzados
a
desplazarse
debido
a la
crudeza
de
enfrentamientos
derivados
de
operativos
de
las
fuerzas
militares
(la
armada
nacional)
con
la
guerrilla
de
las
FARC.
Los
campesinos
alegan
que
los
enfrentamientos
son
la
expresion
terrestre
de
una
guerra
química
que
se
manifiesta
en
fumigaciones
que
los
tenían
aguantando
hambre
en
sus
parcelas.
Para
agudizar
la
situación,
dos
grupos
paramilitares
comandados
por
antiguos
lugartenientes
de
quienes
están
recluidos
en
Itagüí
en
el
marco
de
la
ley
de
justicia
y
paz,
también
incursionaron
en
la
zona
buscando
hacerse
al
control
de
las
finanzas
de
la
coca
y de
sus
rutas
hacia
el
pacífico.
En
otras
partes
del
país,
cada
vez
más
aparecen
organizaciones
de
campesinos
que
están
sembrando
coca
y
que
ahora
ya
no
temen
señalar
abiertamente
a
qué
se
dedican,
como
ocurre
con
la
asociación
Acarigua
de
la
zona
de
la
Macarena
y
con
los
cultivadores
de
la
región
del
Catatumbo.
En
todos
los
casos
los
productores
no
se
quejan
sólo
de
las
fumigaciones
aéreas
sino
que
también
rechazan
la
llamada
erradicación
manual,
pues
a su
juicio
ésta
facilita
más
violaciones
a
los
derechos
humanos.
Los
operativos
terrestres
incluyen
como
ocurrió
en
el
parque
de
la
Macarena
en
2006,
allanamientos
y
detenciones
sin
orden
judicial,
bloqueos
de
alimentos,torturas
y
hasta
robos,
según
denuncias
de
la
población
de
las
sabanas
de
Puerto
Concordia,
después
de
acciones
de
la
Policía
a
principios
de
2007.
Finalmente,
los
cocaleros
de
Bolivia
están
trabajando
en
la
comisión
de
coca
de
la
Asamblea
Constituyente
y
están
a
punto
de
lograr
que
la
hoja
de
coca
sea
reconocida
en
el
nuevo
texto
constitucional
como
parte
de
los
símbolos
y la
cultura
nacionales,
presionando
con
ello
una
revalorización
y
siginificancia
de
la
planta
milenaria.
No
deja
de
ser
una
paradoja
que
los
hermanos
bolivianos
estén
logrando
tal
reconocimiento
gracias
a la
presencia
de
líderes
cocaleros
en
el
terreno
político,
empezando
por
Evo,
y al
tiempo
en
el
vecindario
los
gobiernos
de
Perú
y
Colombia
agudicen
las
medidas
contra
los
productores,
tal
como
sucedió
con
la
rídicula
prohibición
que
hiciera
un
instituto
nacional
en
este
último
país
de
los
productos
derivados
de
la
hoja
de
coca.
La
coca
ha
estado
en
los
Andes
desde
tiempos
inmemoriales
y
seguro
no
se
dejará
sacar
a
sombrerazos
por
los
que
diseñan
y
aplican
políticas
coercitivas
contra
ella.
Los
campesinos
son
personas
de
carne
y
hueso
que
la
mayoría
de
las
veces
están
con
la
coca
porque
de
ella
sacan
un
ingreso
para
subsistir.
Desconocer
estas
realidades
es
como
desconocer
que
al
amparo
de
las
leyes
y
medidas
antinarcóticos
los
EEUU
han
aumentado
su
presencia
en
la
region,
han
exacerbado
los
animos
internos
y
han
militarizado
aún
más
los
conflictos
rurales
nacionales.