La
ONU pide al país eliminar el pijcheo y
el mate de coca
(La Razón)
La
Organización
de las
Naciones
Unidas
(ONU), a
través de la
Junta
Internacional
de
Fiscalización
de
Estupefacientes
(JIFE),
exhortó al
Gobierno de
Bolivia a
adoptar
medidas para
prohibir la
utilización
de coca en
mate y el
hábito
conocido
como pijchar
o acullicar.
El Ejecutivo
criticó la
petición y
dijo que
reafirmará
el
significado
cultural de
la coca.
El informe
de la JIFE,
de marzo de
este año,
manifiesta
en las
recomendaciones
que “la
Junta
exhorta a
los
gobiernos de
Bolivia y
Perú a que
adopten
medidas sin
demora con
miras a
abolir los
usos de la
hoja de coca
que sean
contrarios a
la
Convención
de 1961,
incluida la
práctica de
masticarla y
la
fabricación
de mate de
coca y otros
productos
que
contengan
alcaloides
de la coca
con destino
al consumo
interno y la
exportación”.
La
Convención
del 30 de
marzo de
1961, que
tuvo lugar
en Nueva
York,
Estados
Unidos,
contó con la
participación
de todos los
Estados
miembros de
las Naciones
Unidas y
otros más;
en esa
ocasión se
llegó a
conclusiones
de la
fiscalización
que se
debería
tener sobre
estupefacientes,
entre ellos
la coca.
El informe
publicado
esta gestión
señala que
en Bolivia y
Perú
continúan la
práctica de
masticar
hoja de
coca. “La
Junta señala
que esa
práctica
debería
haberse
abolido, en
los países
en que
existiera,
en el curso
de los 25
años
siguientes a
la entrada
en vigor de
la
Convención
de 1961”.
Sin embargo,
como dicha
convención
entró en
vigencia en
1964, se
debería
haber puesto
fin a esa
práctica en
1989.
Asimismo, el
informe de
la JIFE
manifiesta
que
actualmente
la coca se
utiliza en
Bolivia y
Perú para la
fabricación
y
distribución
de mate de
coca. “Ese
uso tampoco
está en
consonancia
con las
disposiciones
de la
Convención
de 1961”.
En el
documento,
la JIFE
exhorta a
los
gobiernos de
Bolivia y
Perú a
considerar
modificaciones
a la
legislación
nacional con
el fin de
abolir o
prohibir las
actividades
que sean
contrarias a
la
Convención
de 1961,
entre ellas
el masticar
la hoja de
coca, la
fabricación
de mate de
la hoja y
otros
productos
que
contengan
alcaloides
de la coca.
Ayer, el
Gobierno
firmó dos
convenios
con la
Comisión
Europea con
el fin de
apoyar el
Plan
Nacional de
Desarrollo
Integral con
coca y el
Control
Social de la
producción
de la coca.
Los
proyectos
están
financiados
por 36
millones de
euros. En
ese marco,
el ministro
de Gobierno,
Alfredo
Rada,
criticó el
pedido de la
JIFE y
aseguró que,
si entraría
en vigencia,
sería un
atentado
contra la
cultura
histórica de
Bolivia.
Aseveró que
en la
próxima
convención
se
reafirmará
el carácter
cultural de
la hoja de
coca. Por su
parte, el
ministro de
la
Presidencia,
Juan Ramón
Quintana,
dijo que la
exhortación
es “una
impostura”.
La JIFE dice
que Bolivia
adoptó una
estrategia
de
fiscalización
de drogas
para el
periodo
2007-2010
“que entraña
un cambio en
la voluntad
política y
el
compromiso
en relación
con los
objetivos de
los
tratados”.
Contempla
que en la
estrategia
boliviana
“se reitera
la firme
posición del
Gobierno
contra la
fabricación
y el tráfico
ilícito de
cocaína y
contra las
organizaciones
delictivas
involucradas.
También
acoge con
beneplácito
la decisión
del Gobierno
de
fortalecer
el mecanismo
de
vigilancia y
control del
cultivo de
coca”.
La Junta
observa “con
preocupación”
que la
manera en
que la
estrategia
aborda la
práctica de
masticar
coca “no
está en
consonancia
con las
obligaciones
emanadas de
los tratados
de
fiscalización
internacional
de drogas a
los que
Bolivia se
adhirió”.
La Junta
solicita al
país que
“cumpla esas
obligaciones
y adopte
medidas para
prevenir la
venta y el
uso de coca,
y los
intentos de
exportarla,
con fines
incompatibles
con tratados
de
fiscalización
internacional
de drogas”.
El informe
señala
también que
cada una de
las Partes
(Estados) de
la
Convención
de 1961
“debería
tipificar
como delito,
cuando se
cometan
intencionalmente,
la posesión
y la
adquisición
de hoja de
coca para el
consumo
personal, en
contra de lo
dispuesto...”.
Según el
informe de
la JIFE, en
Bolivia la
superficie
total de
coca
ascendió a
27.500
hectáreas el
2006, lo que
significa un
aumento del
8% con
respecto al
2005.
La
superficie
total de
erradicación
en todo el
territorio
registró una
reducción de
17%, a 5.070
hectáreas.
Asimismo, la
producción
potencial de
clorhidrato
de cocaína
aumentó a 94
toneladas,
14 más que
el 2005.
“La Junta
exhorta a
Bolivia y
Perú a
adoptar
medidas sin
demora con
miras a
abolir los
usos de
coca,
incluida la
práctica de
masticarla”.
“Eliminarla
(consumo de
coca) sería
acabar con
gran parte
de la
cultura
boliviana y
nuestra
propia
vida”,
ministro
Alfredo
Rada.